Nosotros, los ministros de Asuntos Exteriores de España, Austria, Bélgica, Croacia, Chipre, Estonia, Finlandia, Islandia, Italia, Irlanda, Letonia, Luxemburgo, Moldavia, Noruega, Polonia, San Marino, Eslovenia y Suecia, preocupados por el conflicto en Oriente Medio, expresamos nuestra consternación por la dramática situación y la nueva escalada de violencia en el Líbano, donde ya hay 1,2 millones de desplazados internos, lo que supone en torno al 25 % del total de la población. Hasta la fecha han perdido la vida más de 1.000 personas, la mayoría de ellas civiles, entre las que se incluyen niños, trabajadores humanitarios y periodistas, según el Ministerio de Sanidad del Líbano.
Condenamos enérgicamente la decisión de Hezbolá de atacar a Israel en apoyo de Irán. Hezbolá debe cesar de inmediato toda acción hostil contra Israel y desarmarse, conforme a las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Recordamos la obligación de Israel de respetar plenamente el derecho internacional humanitario, en particular los principios de distinción, proporcionalidad y precaución, y subrayamos la importancia de proteger a los civiles y los bienes de carácter civil. Los ataques contra civiles, personal sanitario, trabajadores humanitarios, periodistas, infraestructuras e instalaciones civiles son injustificados e inaceptables. Deben cesar de inmediato.
Es importante llevar a cabo investigaciones independientes para garantizar la rendición de cuentas.
Las operaciones militares israelíes en el Líbano y los ataques de Hezbolá deben cesar. Instamos a Israel a que respete plenamente la soberanía y la integridad territorial del Líbano, y hacemos un llamamiento a todas las partes, tanto a Hezbolá como a Israel, para que pongan fin a las acciones militares.
También solicitamos el acceso humanitario pleno, seguro y sin obstáculos a todas las poblaciones afectadas.
Apoyamos la decisión del Gobierno libanés sobre el monopolio estatal de las armas, sus esfuerzos por desarmar a Hezbolá y poner fin a sus actividades militares, y acogemos con satisfacción la decisión del Consejo de Ministros libanés, de 2 de marzo de 2026, de prohibir todas las actividades militares y relacionadas con la seguridad de Hezbolá, encargar a las Fuerzas Armadas Libanesas la custodia de las armas de Hezbolá y obligar a Hezbolá a entregar sus armas al Estado libanés. También encomiamos los recientes esfuerzos de reforma del Gobierno libanés en varios ámbitos. Esos esfuerzos deben recibir apoyo, en lugar de verse socavados. Asimismo, sigue siendo esencial que la comunidad internacional siga apoyando a las Fuerzas Armadas Libanesas (FAL).
Apoyamos a la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FINUL) en el cumplimiento de su mandato. Condenamos todos los ataques contra los contingentes de la FINUL, que han provocado bajas inaceptables entre los miembros de las fuerzas de mantenimiento de la paz, en particular el asesinato de miembros indonesios de dichas fuerzas. La seguridad de los miembros de las fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas debe garantizarse en todo momento.
Expresamos nuestras condolencias a todas las víctimas y a sus familias por la violencia en el Líbano y en Israel.
Todas las partes deben respetar el acuerdo de alto el fuego de noviembre de 2024 y aplicar íntegramente la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Instamos encarecidamente a Israel a que acepte el llamamiento de las autoridades libanesas para entablar negociaciones directas. Los esfuerzos para apoyar la estabilización en el Líbano son fundamentales para una paz y una seguridad duraderas en Oriente Medio. Es urgente que se produzca una distensión. La diplomacia debe prevalecer.
Ya hemos movilizado una importante ayuda de emergencia y humanitaria para socorrer al Líbano y a su población, y seguiremos haciéndolo. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que se movilice con el fin de seguir ayudando al Líbano y a su población.
-TRADUCCIÓN NO OFICIAL-